Un eurodiputado del PNL, Siegfried Mureșan, ha reaccionado con vehemencia ante las fotografías publicadas que muestran una reunión en Italia entre Marcel Ciolacu y Ionel Arsene, un exlíder del PSD de Neamț con una condena firme y orden de búsqueda internacional. Mureșan argumenta que el rol de los políticos es fortalecer el estado, no debilitarlo, y considera que esta reunión es perjudicial. Los liberales proponen que Arsene, dado su estatus legal, no ocupe más cargos públicos. La controversia surge por la imagen de Ciolacu, potencial candidato a primer ministro, reunido con una figura envuelta en problemas legales. Este incidente plantea serias preguntas sobre la integridad y las asociaciones dentro del panorama político rumano. La situación ha generado críticas y llamados a una mayor transparencia en las relaciones entre políticos y personas con antecedentes penales.