El secretario general del PNL, Robert Sighiartău, anunció que el partido no desea mantener en sus filas a aquellos que apoyaron o formaron parte del gobierno propuesto por Adrian Veştea, calificando sus acciones como una traición a la confianza de los votantes. Sighiartău indicó que en los próximos días se tomarán "todas las decisiones necesarias" con respecto a estos miembros. Como alternativa a una posible expulsión, se les ofreció la posibilidad de renunciar voluntariamente, presentándolo como una salida "honorable". Esta medida representa una purga interna dentro del PNL, dirigida a aquellos considerados desleales. La decisión refleja una postura firme de la dirección del partido ante la disidencia interna. Se espera que las decisiones finales impacten la composición y la dinámica del PNL en el futuro cercano. La situación subraya las tensiones existentes dentro del partido político rumano.
