Una organización criminal operó durante seis años en las localidades de Călăvini y Cislău, en Buzău, Rumanía, proveyendo miles de cuentas bancarias a nombre de individuos vulnerables. Estas cuentas fueron utilizadas para lavar fondos obtenidos a través de fraudes en Inglaterra, por un monto superior a 3 millones de euros. El líder de la red, identificado como Neculai Oiță, alias "Ceaușu", es un concejal local. Los investigadores revelaron que aproximadamente 400 ciudadanos rumanos de bajos recursos fueron reclutados como "mulas" para esta actividad ilícita. Recientemente, la fiscalía ha llegado a acuerdos de culpabilidad con 21 miembros de la organización. La investigación continúa para identificar y procesar a todos los involucrados en esta compleja red de lavado de dinero. Se presume que los individuos reclutados fueron atraídos con ofertas de empleo o pequeñas sumas de dinero para abrir las cuentas bancarias.
