El diputado de USR, Cătălin Drulă, respondió al líder del PSD, Sorin Grindeanu, acusándolo de exhibir “síntomas clásicos de abstinencia” al afirmar que sigue controlando el Ministerio de Transportes. Drulă critica la insistencia de Grindeanu en mantener influencia, a pesar de no ser el ministro actual. El diputado alude a un grupo asociado a Grindeanu, describiéndolos como “turbados” por la pérdida de acceso a fondos públicos. La declaración de Drulă sigue a las afirmaciones de Grindeanu sobre su continuo control del ministerio, lo que sugiere una batalla por el poder dentro del sector. La réplica de Drulă apunta a una presunta dependencia del PSD de los fondos estatales y a su descontento por perder el acceso a ellos. La tensión entre ambos políticos subraya la lucha por la influencia en la gestión de la infraestructura del país.