Vasile Frumuzache, un ciudadano rumano, ha sido condenado a cadena perpetua por el asesinato de dos mujeres de su mismo país. Las víctimas, Ana Maria Andrei, de 27 años, y Maria Denisa Paun, de 30 años, ejercían la prostitución. Andrei fue asesinada en Montecatini Terme, en la provincia de Pistoia, en agosto de 2024. Paun fue asesinada en Prato en mayo de 2025. Frumuzache confesó ambos crímenes ante las autoridades italianas. La sentencia busca hacer justicia por las víctimas y envía un mensaje contundente contra la violencia hacia las mujeres. El caso ha generado atención mediática en Italia debido a la naturaleza de los crímenes y la vulnerabilidad de las víctimas.