Un hombre de 33 años en el condado de Neamț, Rumanía, fue víctima de una estafa telefónica. El estafador se hizo pasar por un inspector de la ANAF (Agencia Nacional de Administración Fiscal) y convenció al hombre de transferirle aproximadamente 32.000 de lei. La policía de Neamț informó sobre el incidente el sábado, alertando a la población sobre este tipo de fraudes. La víctima, residente de Roman, transfirió los fondos creyendo que hablaba con un representante legítimo de la agencia fiscal. Las autoridades instan a la precaución y recuerdan que la ANAF nunca solicita información financiera sensible por teléfono. Se ha iniciado una investigación para identificar y capturar al responsable del engaño. Este caso subraya la importancia de verificar la identidad de las personas que solicitan información personal o financiera.

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