El Parlamento rumano rechazó la investidura del gobierno liderado por Adrian Veștea. Dan Motreanu, vicepresidente del Partido Nacional Liberal (PNL), criticó duramente a Veștea, calificándolo de "marioneta del PSD". Motreanu acusó al gobierno propuesto de ser uno de "traidores" y lamentó que no lograra obtener el voto de confianza incluso tras intentar negociar con el partido AUR. El PNL considera que Veștea se "humilló" ante AUR en un intento desesperado por asegurar su apoyo, sin éxito. Este rechazo parlamentario representa un nuevo obstáculo en la formación de un gobierno estable en Rumanía. La situación política rumana se mantiene incierta tras este resultado.