La asociación de empleadores de trabajadores extranjeros en Rumanía, PIFM, ha condenado enérgicamente la agresión sufrida por un repartidor de Sri Lanka a manos de un guardia de seguridad en el Hospital Clínico de Urgencia del Condado de Arad. El incidente ha provocado una fuerte reacción y un debate sobre la percepción y los derechos de los trabajadores migrantes en el país. PIFM denuncia que los trabajadores extranjeros son a menudo vistos como meramente tolerados, en lugar de individuos con los mismos derechos que los demás. La organización exige a las autoridades una investigación exhaustiva y un tratamiento serio del caso. Este suceso pone de manifiesto la vulnerabilidad de los trabajadores extranjeros y la necesidad de proteger sus derechos. Se busca garantizar que todos los trabajadores, independientemente de su nacionalidad, sean tratados con dignidad y respeto. La agresión ha generado preocupación por la seguridad y el bienestar de la comunidad de trabajadores migrantes en Rumanía.
