Las ventas en servicios ofrecidos a la población en Rumanía disminuyeron un 10,3% en abril en comparación con el año anterior, según datos recientes del INS. Esta caída representa un indicador clave de la cautela que están adoptando las familias en relación con sus gastos. Los servicios considerados incluyen alojamiento y alimentación, sectores particularmente sensibles a la situación económica. La disminución sugiere una reducción en el consumo discrecional, como las salidas a restaurantes. Los analistas interpretan esta tendencia como una señal de la desaceleración económica y la creciente preocupación por la inflación. La prudencia en el gasto familiar se está convirtiendo en una característica dominante de la economía rumana actual. Esta contracción en el consumo podría tener implicaciones más amplias para el crecimiento económico del país.