El empresario George Copos recibió la autorización ambiental necesaria para su restaurante panorámico en la montaña Tâmpa, en Brașov, después de amenazar con cerrar sus negocios en la zona. Copos había exigido acceso vehicular hasta la cima de la montaña, condicionando sus inversiones a esta concesión. Las autoridades ambientales de Brașov inicialmente se opusieron a la solicitud, pero finalmente accedieron, resolviendo la disputa. El empresario había expresado previamente su frustración a HotNews, advirtiendo sobre el cierre de sus negocios si no se cumplían sus demandas. La decisión ha generado debate sobre el equilibrio entre intereses privados y la protección del medio ambiente en áreas naturales. Se considera que las acciones de Copos fueron una estrategia de presión para obtener la autorización.