La Asociación Rumana de Bancos y la Federación de Empleadores de Servicios Financieros han emitido una carta abierta rechazando las acusaciones de manipulación del índice ROBOR. Consideran que la decisión del Consejo de la Competencia de sancionar a los participantes del mercado es un abuso. Las entidades financieras argumentan que esta medida podría dañar la confianza pública en el sistema bancario rumano. Además, advierten sobre posibles efectos negativos en la estabilidad financiera del país y su credibilidad como destino de inversión. Las organizaciones bancarias defienden la transparencia en la formación del ROBOR y rechazan cualquier implicación en prácticas colusorias. Subrayan que la sanción podría tener consecuencias perjudiciales para la economía rumana en general.