El escándalo iniciado por las declaraciones de Edmond Niculușcă sobre las preferencias alimentarias de los rumanos, ejemplificadas con la pastelería Amzei, continúa generando debate. El artista Florin Ristei se sumó a la discusión en redes sociales, criticando tanto las afirmaciones originales que provocaron la polémica como la ola de odio resultante. Ristei considera que el único aspecto positivo de la situación fue la capacidad de motivar a la gente a salir de sus casas. La controversia se centra en el juicio sobre los hábitos de desayuno de los rumanos. El artista lamenta la escalada de negatividad desatada por el debate. Esta situación ha generado una amplia reacción pública en Rumanía.

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