El 22 de junio, el ejército rumano cruzó el río Prut e inició la liberación de Besarabia, territorio anexado por la Unión Soviética en 1940. Esta operación militar se coordinó simultáneamente con la invasión alemana de la Unión Soviética, marcando un punto de inflexión en el frente oriental de la Segunda Guerra Mundial. La acción rumana tenía como objetivo recuperar un territorio considerado históricamente parte de Rumanía. La anexión soviética de 1940 había sido resultado de un ultimátum impuesto a Rumanía. El avance rumano encontró inicialmente poca resistencia por parte de las fuerzas soviéticas en retirada. La operación representó un intento de Rumanía por revertir las pérdidas territoriales sufridas durante la guerra.