Rumanía se enfrenta a un déficit energético significativo tras el cierre de dos reactores de su central nuclear en Cernavodă. Para cubrir la demanda, especialmente en las horas pico de la noche, el país deberá importar entre 2.500 y 3.000 MW de electricidad. Bulgaria se ha convertido en la principal fuente de importación para Rumanía en este contexto. Esta situación revela una dependencia energética inesperada de un país vecino. La falta de producción nacional obliga a Rumanía a buscar soluciones externas para garantizar el suministro eléctrico a sus ciudadanos. Datos de Profit.ro indican que la importación será crucial durante este período. Esta situación plantea interrogantes sobre la seguridad energética a largo plazo de Rumanía.