El gobierno rumano ha anunciado un nuevo plan para regular los precios de los combustibles, respondiendo a la amenaza de escasez y a las interrupciones en el suministro de petróleo desde Kazajistán, exacerbadas por las tensiones en las cadenas de distribución globales. En lugar de reducir temporalmente el IVA, el ejecutivo propone un impuesto dinámico sobre los carburantes. Este impuesto se ajustará rápidamente a las fluctuaciones del mercado, permitiendo mayor flexibilidad en respuesta a los cambios en los precios internacionales. La medida busca estabilizar el mercado y evitar una posible subida descontrolada de precios. El gobierno busca asegurar el suministro ante la incertidumbre del panorama energético global. La implementación de este nuevo sistema se realizará en las próximas dos semanas. Se espera que este enfoque mitigue el impacto de los factores externos en los consumidores rumanos.