La central nuclear de Cernavoda en Rumania ha cesado completamente sus operaciones debido a la histórica disminución del nivel del río Danubio. Los bajos niveles de agua impiden la refrigeración adecuada de la planta, lo que ha forzado su cierre preventivo. Esta decisión sin precedentes refleja la severidad de la sequía que afecta a la región. Las autoridades rumunas no han especificado una fecha para la reanudación de las operaciones, dependiendo de la recuperación del caudal del Danubio. El cierre de Cernavoda genera preocupación sobre el suministro energético del país. La situación subraya la vulnerabilidad de la infraestructura crítica ante los efectos del cambio climático y la escasez de agua. Se están evaluando alternativas para garantizar la continuidad del suministro eléctrico.