El ministro de Finanzas interino de Rumanía, Alexandru Nazare, advirtió sobre la necesidad de persuadir nuevamente a las agencias de calificación crediticia de que el país no debe ser degradado a estatus "basura" (junk). Las conversaciones se reanudarán en dos semanas, tras un esfuerzo previo realizado el verano pasado para evitar dicha degradación. Nazare enfatizó la dificultad de mantener la calificación actual del país. La situación sugiere una preocupación por la estabilidad económica de Rumanía y su capacidad para cumplir con sus obligaciones financieras. El ministro no especificó los factores que podrían llevar a una nueva evaluación negativa. La preservación de la calificación crediticia es crucial para el acceso a financiamiento en condiciones favorables. El gobierno rumano se prepara para presentar argumentos sólidos a las agencias de calificación.