La parada de los dos reactores nucleares de la central de Cernavodă, debido a la baja del nivel del Danubio, obliga a Rumanía a importar significativamente más energía. Dumitru Chisăliță, presidente de la Asociación Energía Inteligente, describe la situación como “crítica y previsible”. La disminución del caudal del río afecta directamente al sistema de refrigeración de la central. Se anticipa que Rumanía podrá gestionar la situación, pero advierte que esto conllevará un aumento sustancial de los precios de la electricidad para los consumidores. La importación de energía será esencial para cubrir el déficit generado. La situación subraya la vulnerabilidad de la producción energética rumana a las condiciones climáticas y la necesidad de diversificar las fuentes de energía.

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