Ionuț Dumitru, asesor del primer ministro interino Ilie Bolojan, advirtió este lunes sobre un riesgo significativo de que Rumanía sea degradada al estatus de "Junk" por las agencias de calificación. A pesar de que Fitch Ratings mantuvo el rating del país en "BBB-", Dumitru insiste en que el peligro persiste. Esta advertencia se produce en vísperas del anuncio de Moody's, una agencia considerada más estricta en sus evaluaciones. La degradación a "Junk" tendría consecuencias negativas para la economía rumana, aumentando los costos de financiamiento y disminuyendo la inversión extranjera. El asesor subraya la importancia de mantener la estabilidad económica para evitar una calificación negativa. La situación actual exige medidas cautelosas y una gestión fiscal responsable. Se espera que la decisión de Moody’s sea crucial para el futuro crediticio de Rumanía.

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