El gobierno rumano ha interrumpido el suministro del único medicamento esencial para cientos de pacientes con enfermedades cardíacas graves. Los afectados han recibido notificaciones indicando que, a partir del próximo mes, deberán costear el tratamiento por su cuenta, lo cual es económicamente inviable para la mayoría. Más de 200 pacientes se encuentran en esta situación, enfrentando un riesgo inminente para su salud y supervivencia. La medida ha generado indignación y preocupación entre los pacientes y sus familias, quienes denuncian la falta de sensibilidad y la amenaza a su derecho a la salud. El medicamento en cuestión es crucial para mantener la función cardíaca y prevenir complicaciones potencialmente fatales. Organizaciones de pacientes y partidos de la oposición han criticado duramente la decisión, exigiendo una solución urgente. La falta de financiación estatal se presenta como la principal causa de esta crisis en el acceso a tratamientos médicos vitales.