Los restos de 27 miembros de la minoría Rohingya, fallecidos en un naufragio cerca de Langkawi en noviembre pasado, fueron sepultados hoy en el cementerio islámico de Tualang, en Kedah. El bote, que transportaba a refugiados, se hundió provocando una considerable pérdida de vidas. Las víctimas fueron identificadas como parte del grupo que pereció en el mar. El entierro se realizó en presencia de autoridades locales y representantes de la comunidad. Este incidente resalta la peligrosa situación que enfrentan los Rohingya que intentan huir de Myanmar. La tragedia subraya la necesidad de abordar las causas fundamentales del desplazamiento y mejorar la seguridad marítima en la región.