El cantante Rod Stewart experimentó un episodio de mareos mientras actuaba en un concierto en Utah. Debido a que se sintió casi desmayado, el artista tuvo que ser asistido con una botella de oxígeno sobre el escenario. Para poder continuar con la presentación, Stewart decidió terminar el espectáculo sentado en una silla. Este incidente afectó la dinámica habitual de su puesta en escena. A pesar del contratiempo, el músico logró completar su intervención ante el público. El episodio resalta la dificultad física experimentada por el artista durante la velada.