Las aplicaciones de control para robots aspiradores presentan una alarmante uniformidad en sus funciones y diseño visual. Durante las pruebas, es común experimentar una sensación de "déjà vu" al notar la repetición de interfaces entre diferentes marcas. Todas las aplicaciones permiten controlar los robots de manera casi idéntica, incluyendo un modo "inteligente" que promete limpieza automática basada en el reconocimiento de habitaciones y suciedad. Sin embargo, este modo a menudo resulta en una limpieza inconsistente, dejando algunas áreas más limpias que otras. La falta de diferenciación significativa limita la elección del usuario y plantea dudas sobre la innovación real en este ámbito. La experiencia de usuario se vuelve predecible y, en muchos casos, insatisfactoria.