Un plan secreto involucró al director de la prisión de Sídney para facilitar la salida discreta del exsoldado Ben Roberts-Smith. El director acompañó personalmente a Roberts-Smith tanto a su ingreso como a su salida del penal, generando interrogantes sobre un posible trato preferencial. La operación buscaba evitar la atención mediática durante el traslado del recluso. Roberts-Smith, una figura pública en Australia, enfrenta cargos relacionados con crímenes de guerra. Las autoridades no han ofrecido explicaciones oficiales sobre las razones detrás de este procedimiento inusual. El incidente ha provocado críticas y llamados a una investigación exhaustiva para determinar si se violaron los protocolos de seguridad y si hubo favoritismo. La información sobre este plan secreto salió a la luz pública recientemente, intensificando el debate sobre la justicia y la transparencia en el sistema penitenciario australiano.