La esperada presencia del exsoldado condecorado, Ben Roberts-Smith, en el Memorial de Guerra Australiano generó preocupación por una posible cobertura mediática excesiva. Roberts-Smith, actualmente acusado de crímenes de guerra, finalmente no asistió al evento. Su posible aparición había suscitado debate y anticipación, eclipsando en parte el propósito original de la conmemoración. Las autoridades temían que la cobertura se centrara en el juicio legal del exsoldado en lugar de en el homenaje a los caídos. A pesar de su ausencia, la figura de Roberts-Smith continuó proyectando una sombra sobre el acto. El incidente subraya la complejidad de honrar a los veteranos en medio de acusaciones graves. La no asistencia evitó una confrontación mediática directa en el memorial.