Compradores en la autopista N2, cerca de Hibberdene en la costa sur de KwaZulu-Natal, están impulsando un comercio ilegal de langostas que persiste desde hace décadas. Los conductores que se detienen para adquirir estos crustáceos a vendedores ambulantes contribuyen directamente a esta actividad ilícita, según las autoridades. La demanda de langostas frescas en la carretera alimenta la sobreexplotación de la especie y el incumplimiento de las regulaciones pesqueras. Las autoridades locales han identificado este punto de venta como un centro clave para la distribución ilegal. Se desconoce el volumen exacto del comercio, pero se considera significativo debido a su larga trayectoria. La práctica no solo afecta la sostenibilidad de las poblaciones de langostas, sino que también implica posibles riesgos para la salud pública debido a la falta de control sanitario. Se están considerando medidas para abordar el problema y desmantelar la red de vendedores ilegales.