Investigaciones revelan un esquema generalizado de corrupción en proyectos de construcción de carreteras. Funcionarios públicos supuestamente han recurrido a tácticas fraudulentas para inflar los costos de los proyectos y desviar fondos. Estas tácticas incluyen la creación de cementerios falsos para justificar compensaciones, la aparición repentina de construcciones a lo largo de las rutas y la obtención fraudulenta de títulos de propiedad de tierras pantanosas. El Ministro de Obras y Transporte ha confirmado la existencia de estas prácticas ilícitas. Se estima que miles de millones de fondos públicos han sido malversados a través de estos artimañas. Las autoridades están investigando para determinar el alcance total del fraude y llevar a los responsables ante la justicia, exponiendo así una red de corrupción en la gestión de infraestructuras viales.