La policía en el estado de Rivers, Nigeria, rescató a un entrenador de fútbol de un ataque de una multitud enfurecida. El hombre fue acusado falsamente de haber robado los órganos genitales de otro individuo mediante magia. El incidente, basado en acusaciones sin fundamento, provocó una reacción violenta por parte de los vecinos. Las autoridades intervinieron para proteger al entrenador del linchamiento. La policía ha iniciado una investigación para esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades. El caso pone de manifiesto la persistencia de creencias en prácticas mágicas y sus peligrosas consecuencias en la región. Se insta a la población a evitar tomar justicia por mano propia y a confiar en las autoridades competentes.