Los inversores estadounidenses, aunque desean superar las tensiones relacionadas con la guerra en Irán, se enfrentan a un nuevo desafío: el aumento del precio del petróleo. El precio del barril de petróleo se acerca rápidamente a los US$100 (equivalente a NZ$170.79), lo que complica la situación. Este incremento amenaza con poner fin a la reciente y positiva trayectoria de las acciones en los Estados Unidos. El avance del precio del petróleo está generando inquietud entre los inversores, quienes observan de cerca su impacto en el mercado bursátil. La escalada del precio del petróleo podría afectar negativamente el rendimiento de las acciones, revirtiendo las ganancias obtenidas hasta el momento. La situación en Irán, aun cediendo en importancia, continúa influyendo en el mercado energético global.