Un número creciente de mujeres mayores, sin hogar, están eligiendo vivir en sus vehículos como una alternativa a los alojamientos compartidos, según defensores de la vivienda. Esta tendencia refleja la dificultad para acceder a viviendas sociales asequibles y seguras. Las mujeres reportan sentirse más seguras y con mayor control sobre su entorno viviendo en sus automóviles que en refugios o viviendas compartidas. Los defensores de la vivienda señalan que esta situación pone de manifiesto las carencias del sistema de apoyo social para este grupo vulnerable. La falta de opciones habitacionales asequibles obliga a estas mujeres a tomar decisiones difíciles para garantizar su seguridad y bienestar. Se espera que esta problemática continúe si no se implementan soluciones efectivas para aumentar la disponibilidad de viviendas sociales. La situación subraya la necesidad de políticas públicas que aborden específicamente las necesidades de las mujeres mayores sin hogar.