Human Rights Watch (HRW) ha advertido a los países contra la normalización de las relaciones con el Talibán sin indicadores claros y medibles de derechos humanos. La organización insta a los estados a reconocer el apartheid de género como un crimen de lesa humanidad y a apoyar los esfuerzos de la Corte Penal Internacional para enjuiciar a los responsables de la persecución de género y otros crímenes graves en Afganistán. Un experto de la ONU también destacó las devastadoras consecuencias de cinco años de gobierno talibán para los niños y jóvenes afganos. El relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Afganistán, Richard Bennett, informó sobre el impacto de las políticas talibanes en la infancia, denunciando la discriminación, represión y control ideológico que niegan a los niños su derecho a la educación y la libertad de expresión. Bennett expresó su preocupación por la negación continua de la educación para las niñas más allá del sexto grado y la creciente exposición de los niños a la violencia de género y el matrimonio infantil. Estas políticas no solo violan los derechos de los niños hoy, sino que socavan su capacidad para determinar su propio futuro, especialmente para las niñas.

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