Los bajos niveles del río Rin, con un nivel en Kaub de apenas 16 centímetros, están afectando significativamente la economía alemana. El descenso del caudal impide el acceso a importantes puntos de carga y descarga a lo largo del río. Esta situación impacta directamente a las empresas que dependen del transporte fluvial para sus cadenas de suministro. Como consecuencia, se prevé un aumento de los precios de las mercancías, afectando a los consumidores finales. La navegación se vuelve más difícil y costosa, lo que agrava los problemas económicos existentes. Expertos advierten que si los niveles de agua no mejoran, las interrupciones en el transporte podrían intensificarse.