Una psicóloga jubilada fue víctima de una sofisticada estafa romántica que resultó en la pérdida de 180.000 dólares. Los estafadores utilizaron tecnología de clonación de voz y aplicaciones de intercambio de rostros, conocidas como 'deepfake', para crear una identidad digital falsa con la que manipular a la víctima. Cada vez que la psicóloga recibía una llamada, se enfrentaba a una imagen y voz falsas, cuidadosamente construidas para parecer reales. Esta técnica les permitió construir una relación romántica fraudulenta y obtener acceso a sus ahorros. Las autoridades advierten sobre el creciente peligro de estas estafas, que se aprovechan de la vulnerabilidad emocional y la sofisticación tecnológica. El caso destaca la importancia de la precaución y la verificación de la identidad en las relaciones en línea. Se insta a la población a ser escéptica ante solicitudes de dinero y a denunciar cualquier actividad sospechosa.