La relación entre Mohu y uno de sus subcontratistas ha llegado a su fin tras una disputa legal y una inusual competencia de precios. El conflicto se originó por una interpretación divergente de las leyes, lo que desencadenó una licitación competitiva por el aceite de cocina usado de los restaurantes. Esta situación dejó a los propietarios de restaurantes en una posición difícil, obligados a elegir entre las ofertas de Biofilter y Mohu. La competencia se centró en el acceso a este recurso, esencial para la producción de biocombustibles. La disputa legal y la competencia de precios finalmente llevaron a la ruptura de la relación comercial entre Mohu y su subcontratista. El caso destaca las tensiones en el mercado de gestión de residuos de cocina.