A pesar de la continua disminución de los precios del pollo en los mercados marroquíes, los restaurantes y locales de comida rápida no han reflejado esta baja en sus menús. Los precios de los platos de pollo se mantienen entre 37 y 140 dirhams, dependiendo del tamaño de la porción. Esta situación ha generado críticas por parte de asociaciones de consumidores, quienes cuestionan la falta de ajuste de precios. El debate se centra en si los restaurantes están aprovechando la bajada del precio del pollo para aumentar sus márgenes de beneficio. La persistencia de precios altos en los restaurantes contrasta con la tendencia a la baja observada en el mercado. Se espera que las autoridades competentes investiguen esta discrepancia y protejan los derechos de los consumidores. El tema ha sido ampliamente cubierto por el medio Hespress, un periódico electrónico marroquí.
