El reconocido químico físico checo, Pavel Jungwirth, falleció el jueves a los 60 años. Jungwirth dedicó su carrera a la simulación molecular de iones en interfaces acuosas, un campo de investigación crucial en la química moderna. Su trabajo contribuyó significativamente a la comprensión del comportamiento de las moléculas en entornos acuosos. En reconocimiento a su trayectoria, el año pasado recibió el prestigioso premio principal de la Fundación Neuron por su contribución a la ciencia a lo largo de su vida. Su fallecimiento representa una pérdida importante para la comunidad científica checa e internacional. Se le recordará por su innovadora investigación y dedicación a la química física. Su legado continuará inspirando a futuras generaciones de científicos.