Pitcairn es actualmente uno de los lugares habitados más aislados del mundo. Su historia está intrínsecamente ligada a la rebelión del famoso barco británico HMS Bounty. La isla sirvió como un inesperado refugio para los amotinados, quienes buscaron escapar de las consecuencias de su levantamiento. El descubrimiento de la isla fue fortuito, otorgándoles un santuario improbable. Hoy en día, la comunidad insular desciende directamente de estos rebeldes y de los polinesios que los acompañaron. Pitcairn se mantiene como un testimonio único de una audaz fuga y un nuevo comienzo en un rincón remoto del Pacífico.