La simple baja de domicilio en Alemania no implica automáticamente la exención de impuestos para quienes emigran. Muchos ciudadanos alemanes que se trasladan al extranjero continúan teniendo obligaciones fiscales en su país de origen. Esto se debe a que la legislación alemana considera diversos factores, como el mantenimiento de ingresos de fuentes alemanas o la posesión de propiedades en Alemania, para determinar la residencia fiscal. Incluso sin residencia oficial, se puede ser considerado residente fiscal si el centro de intereses vitales permanece en Alemania. Las consecuencias de no cumplir con las obligaciones fiscales pueden incluir multas y recargos. Expertos recomiendan asesoramiento fiscal individualizado antes y después de la emigración para evitar sorpresas desagradables. La administración tributaria alemana está intensificando el control de los contribuyentes que residen en el extranjero.