Una estrategia implementada hace cuatro años por el partido religioso Sionista para aumentar la financiación a las formaciones políticas podría tener consecuencias inesperadas. La maniobra, ahora, podría facilitar una división dentro del partido, reduciendo significativamente el número de escaños necesarios para que se produzca. En lugar de requerir tres diputados para una escisión, el ex-diputado Solomon necesitaría encontrar solo a un legislador descontento adicional. La situación actual pone en riesgo la cohesión del partido y abre la puerta a una fragmentación de su representación parlamentaria. Los detalles de la estrategia y sus posibles repercusiones están siendo analizados por observadores políticos. Se espera que esta situación genere inestabilidad dentro del partido y modifique el panorama político israelí.