Decenas de miles de personas se congregaron en la mezquita Gran Mosalla de Teherán para rendir homenaje al ayatolá Ali Khamenei, el difunto líder supremo. Entre los asistentes destacaron representantes de Hamás, Hezbollah y los hutíes de Yemen, grupos que forman parte del llamado "eje de la resistencia" apoyado por Irán. La presencia de estas delegaciones subraya el largo historial de apoyo iraní a estos grupos en su lucha contra Israel. Este funeral se convierte en una demostración de las complejas alianzas regionales y la influencia de Irán en el Medio Oriente. La asistencia de figuras clave de estos movimientos refuerza la narrativa de un frente común contra los enemigos percibidos de Irán. El evento ha sido ampliamente cubierto por la prensa internacional, dada su importancia geopolítica. Se espera que el funeral tenga implicaciones importantes para la futura política regional de Irán.