Organizaciones de la sociedad civil han denunciado la destrucción del vehículo de David Gruhonjić, hijo del disidente político Dinko Gruhonjić, calificándolo como una represalia. La Coalición Civil Vojvodina alertó a la comunidad internacional sobre este incidente, vinculándolo a una campaña orquestada por el régimen. El acto de vandalismo ha sido ampliamente condenado por grupos pro-derechos humanos y observadores internacionales. Se teme que este ataque represente una escalada en las tácticas de intimidación contra opositores políticos y sus familias. Las organizaciones exigen una investigación exhaustiva y la protección de los derechos de los ciudadanos críticos con el gobierno. El incidente subraya las preocupaciones sobre el clima político en Serbia y la libertad de expresión.
