El Día Mundial del Refugiado, celebrado cada 20 de junio, pone de relieve las historias humanas detrás de las cifras de desplazamiento forzado. Millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares debido a conflictos y buscando seguridad. Uno de los mayores obstáculos que enfrentan los refugiados es la exclusión del sistema financiero formal, a menudo debido a la falta de documentación. Esta exclusión dificulta su capacidad para reconstruir sus vidas y acceder a servicios básicos. La inclusión financiera emerge como una herramienta clave para empoderar a los refugiados, permitiéndoles ahorrar, invertir y participar en la economía de sus países de acogida. Iniciativas que facilitan el acceso a servicios financieros pueden contribuir significativamente a su autonomía e integración social. La falta de acceso a estos servicios perpetúa la vulnerabilidad y dificulta la recuperación a largo plazo.
