La Copa Mundial de la FIFA 2026 tendrá una representación especial: jugadores que en su infancia fueron refugiados debido a conflictos bélicos. Estos atletas, marcados por experiencias de desplazamiento y pérdida, ahora tienen la oportunidad de competir a nivel mundial. FIFA ha promovido este mundial como un evento inclusivo, destacando estas historias como ejemplo de resiliencia y esperanza. Su participación simboliza la posibilidad de reconstruir vidas a través del deporte. El torneo busca visibilizar las realidades de millones de personas desplazadas forzadamente en todo el mundo. Estas historias personales añaden una dimensión humana y emotiva a la competición futbolística. La presencia de estos jugadores es un testimonio del poder unificador del fútbol.
