Una investigación de la BBC ha revelado que los participantes de la versión australiana del programa "Married at First Sight" (MAFS) no siempre son informados sobre los antecedentes penales de sus parejas asignadas. El reportaje surge tras acusaciones de agresión sexual en la versión británica del programa. Varios ex participantes australianos han declarado que descubrieron los antecedentes de sus parejas, incluyendo delitos relacionados con drogas y violencia, durante o después del programa. Estos participantes se sienten desprotegidos por la producción, argumentando que deberían haber sido informados antes de la selección de parejas. Sierah Swepstone, una de las participantes, afirma que su pareja fue condenada por delitos de drogas, información que no se le proporcionó hasta después de las grabaciones. La BBC también reporta que varios participantes masculinos recientes tenían antecedentes penales o acusaciones de violencia, sin que sus parejas estuvieran al tanto. Una participante anónima relató haber sufrido un moretón causado por su pareja, quien admitió un comportamiento agresivo previo conocido por los productores.