El cuerpo de Ratko Mladić, el comandante serbio-bosnio que falleció mientras cumplía una cadena perpetua por crímenes de guerra, fue velado el lunes. Esta medida fue tomada por Serbia a pesar de las advertencias de la Unión Europea de no permitir homenajes públicos a un hombre declarado culpable del primer caso de genocidio en el continente europeo desde la Segunda Guerra Mundial. Mladić fue condenado por su papel en la guerra de Bosnia, que dejó cerca de 100.000 víctimas mortales, en su mayoría musulmanes bosnios. Su legado sigue siendo profundamente divisivo en los Balcanes y la comunidad internacional. La decisión de Serbia de permitir el velatorio ha generado controversia y críticas. La comunidad internacional teme que este acto pueda exacerbar las tensiones étnicas en la región de Bosnia y Herzegovina. El entierro de Ratko Mladić se realizó en un momento de sensibilidad política, con preocupaciones sobre la reconciliación y la justicia transicional.

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