Un residente Orang Asli en Gua Musang, Malasia, ha cultivado una rara orquídea de tigre desde 2011. La orquídea floreció por segunda vez recientemente, después de ocho años de su primera floración, atrayendo la atención de coleccionistas. A pesar del gran interés y las numerosas ofertas de compra, el dueño se niega a venderla. Esta orquídea es especialmente significativa debido a su rareza y al esfuerzo del cuidador Orang Asli. El florecimiento ha generado curiosidad entre los visitantes, destacando la belleza natural de la región. La negativa a vender subraya el valor cultural y emocional que la planta tiene para su propietario. El caso resalta la importancia de preservar estas especies únicas y el conocimiento tradicional asociado a ellas.