A pesar de la expansión imperialista europea en África, Asia y América, algunos países lograron evitar la colonización. Entre ellos se encuentran Japón, Corea, Tailandia y Nepal en Asia, así como Etiopía y Liberia en África. Estas naciones mantuvieron su soberanía a través de diversas estrategias, incluyendo la diplomacia, la fuerza militar y el aislamiento geográfico. La resistencia a la colonización les permitió desarrollar sus propias identidades y trayectorias políticas sin la intervención directa de potencias europeas. Este fenómeno contrasta con la experiencia de la mayoría de los países en los continentes mencionados, que sí sufrieron el dominio colonial. La capacidad de estos seis países para preservar su independencia es un caso notable en la historia del imperialismo.
