Una joven de 17 años en Vietnam descubrió que su dolor abdominal, inicialmente atribuido a cólicos menstruales, era en realidad causado por una rara malformación congénita. Tras una exploración médica, se determinó que una de sus trompas de Falopio estaba necrótica y deformada, sufriendo un daño irreversible. La condición, poco común, no fue detectada previamente y se manifestó durante la adolescencia. Los médicos informaron que la trompa afectada ya no es funcional. El caso destaca la importancia de investigar a fondo las causas de dolores abdominales persistentes en adolescentes. Se espera que la joven reciba tratamiento y seguimiento médico especializado para abordar las implicaciones de esta anomalía.