Investigadores han estudiado el genoma de una mosca de la fruta carnívora africana, no vista en su hábitat natural desde 1981, utilizando un espécimen de museo. Este insecto inusual podría ser clave para comprender cómo los animales se adaptan a los cambios ambientales a lo largo del tiempo. El análisis genético permite a los científicos obtener información sobre el material genético de especies previas al desarrollo de la agricultura moderna. Según Marcus Stensmyr, biólogo de la Universidad de Lund y líder del estudio, la mosca actúa como una “máquina del tiempo” evolutiva. El hallazgo ofrece una oportunidad única para investigar la adaptación genética en un contexto pre-industrial. Los resultados podrían tener implicaciones importantes para la conservación de la biodiversidad y la comprensión de la evolución animal.