La última jornada del festival Rosendal Garden Party se vio marcada por la amenaza de lluvia, lo que, según la crítica del diario Dagens Nyheter, generó una inesperada democratización del evento. El crítico destaca que la posibilidad de precipitaciones alteró la dinámica habitual del festival. La necesidad de buscar refugio y adaptarse a las condiciones climáticas pareció nivelar la experiencia entre los asistentes. Un asistente de 74 años fue señalado como el catalizador de esta transformación, aunque no se especifican los detalles de su influencia. El comentario sugiere que la lluvia forzó una mayor interacción y un ambiente más igualitario entre el público. La reseña resalta el impacto inusual de un factor externo en la configuración del evento musical.
